La historia de nuestro municipio ha estado ligada al nostálgico recuerdo de “el piojito”, Un simpático trenecito de vía angosta que hizo su recorrido inaugural el 1º de mayo de 1898, llevando a bordo al entonces Presidente de la República, General Porfirio Díaz. El romántico tren de vapor fue establecido por la empresa norteamericana “The Xalapa Railroad and Power, Company”, la cual pretendía enlazar a la capital Xalapa con la ciudad de Córdoba, atravesando por Teocelo y Huatusco. Por diversas causas, el trazado original debió ser suspendido, de manera que la próspera ciudad de Teocelo de Díaz fue el punto terminal del trayecto ferroviario. LA VISITA DE PORFIRIO
DÍAZ, El domingo 1 de mayo de 1898 el presidente de la República, general Porfirio Díaz, acompañado por el gobernador de Veracruz, realizó el viaje inaugural del ferrocarril Xalapa-Teocelo y puso en funcionamiento la planta hidroeléctrica instalada en las profundidades de Texolo: dos magnas obras creadas por la empresa norteamericana “The Xalapa Rail Road and Power Co”. Al mediodía llegó a Teocelo y fue recibido con entusiasmo por todo el pueblo y las autoridades municipales a las puertas de la Estación Ferroviaria. Luego fue conducido hasta la plaza mayor y allí se le ofreció un lunch. Durante el transcurso del convivio los teocelanos solicitaron del célebre caudillo la gracia de que su villa fuese elevada a la categoría de ciudad. Considerándola procedente y legítima, don Porfirio aceptó con beneplácito esta petición y encomendó a su amigo Teodoro A. Dehesa su debido cumplimiento. La gratitud de los teocelanos se desbordó, y en aquel momento decidieron añadir al nombre de Teocelo el apellido de tan ilustre benefactor. Un mes después, el 11 de junio, la Honorable Legislatura del Estado aprobó el proyecto de decreto promovido por el gobernador Dehesa, y la aspiración popular quedó plenamente materializada el 14 de junio de 1898 al ser publicado y entrar el vigor el Decreto número 9, que erige a Teocelo en Ciudad con el nombre TEOCELO DE DÍAZ. De esta manera, Teocelo, que años antes de la llegada del ferrocarril había logrado, mediante el esfuerzo de sus pobladores, numerosas y trascendentes mejoras materiales —su sistema de agua potable entre ellas—, de pronto amaneció comunicado con el resto del mundo a través del medio de transporte más adelantado de la época, y obtuvo desde entonces los beneficios de los “hilos que hablan y dan luz”. Con estos servicios, Teocelo quedó incorporado a la modernidad del ya cercano siglo XX. El “Caballo de Hierro”, como lo nombrara el viajero norteamericano John R. Southworth; el “Piojito”, como cariñosamente lo bautizamos nosotros, significó un factor de desarrollo extraordinariamente importante para toda esta región veracruzana. Y a Teocelo le trajo, desde el momento mismo de su inauguración, el beneficio de alcanzar el título de Ciudad. En sus cuarenta y siete años de operación, el tren fue el vehículo de sueños y esperanzas para los moradores de esta región, hasta el inevitable desmantelamiento de esta ruta ferroviaria en 1945. Nuestros ancianos aún recuerdan al nostálgico piojito llegando a la estación del ferrocarril. Aquellos años repletos de anécdotas e historias quedarán por siempre en la memoria colectiva de nuestra población.
El 28 de diciembre de 1997, el H. Ayuntamiento entregó al pueblo de Teocelo la Estación Ferroviaria completamente restaurada. El Patronato del Centro Histórico de Teocelo trabajó intensamente en los meses siguientes, con la ilusión de convertir este valioso espacio en Museo Comunitario. Y así, el 1º de Mayo de 1998, día del Centenario de la llegada del Presidente Porfirio Díaz a Teocelo a bordo del “Piojito”, el Museo Comunitario de la Antigua Estación Ferroviaria abrió sus puertas a la historia, al arte, a las tradiciones y a los sentimientos de los teocelanos.
Texto histórico recabado con información de Manuel Jiménes Pale. |
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